El día que naciste fue muy caluroso, en Sevilla los 24 de julio suelen serlo, aunque yo no puedo decir que recuerde nada de calor.
Ya llevábamos unos cuantos días nerviosos ante tu inminente llegada, pero quisiste nacer el día en que nuestra ginecóloga entraba de guardia, quizá para que me sintiera más tranquila. Habíamos estado en urgencias el día anterior creyendo que las contracciones ya eran fuertes, pero lo cierto es que sobre las 12 de la mañana fue cuando realmente empezaron a ser en serio.
Como eran espaciadas nos fuimos a casa de los abuelos a esperar a ver como iban desarrollándose las cosas. La abuela María le hizo a papá una sopita porque estaba fatal con el estómago y yo no recuerdo comer nada. Cuando estoy nerviosa nunca puedo comer. Creo que eran las 2 y media o las 3 de la tarde cuando decidimos irnos hacia el hospital, las contracciones ya eran cada 4-5 minutos. Fuimos en el coche papá, la abuela y yo (bueno tu también venias).
Cuando llegamos papá fue a aparcar el coche y la abuela se quedo conmigo. Al llegar vimos que Lola (la ginecóloga) estaba en admisión, con lo que sería ella la primera en vernos. Tuvimos que esperar más de una hora para que nos llamaran, mientras yo estaba paseando por el pequeño pasillo, pasando los dolores bastante bien aunque molesta. Cuando entramos Lola me reconoció y me hizo un poco de daño, pero bueno, pensé que era normal, me dio la ropa para pasar a dilatación y nos dijo que había dilatado ya unos 3 cms.
Papá y yo entramos a la zona de dilatación y una enfermera nos dio a elegir número, yo contesté que el 7, porque ese número siempre me ha gustado mucho, pero me dijo que si no prefería el 9 que estaba más cerca y además todas las mujeres que habían estado en esa habitación habían parido muy rápido, y total que me convenció, además el 9 también me gusta mucho. Entramos a la habitación de dilatación y era agradable, una habitación individual con las paredes rosas, con una cama y un sillón y ventanas por las que entraba bastante luz natural. Me quite toda la ropa y me pose el camisón del hospital y en seguida llegó una enfermera para colocarme los monitores. En ellos se registraban las contracciones y también los latidos de tu corazón. Al poco llegó el padrino, que se cambió y se puso su uniforme de enfermero. Se sentó en el sillón a esperar como podía ser de ayuda. La tita Irene también llegó casi al mismo tiempo. Así que en la habitación ya habíamos 4 fijos, pero me sentía agusto, me encontraba bien. La verdad es que me sentía muy tranquila, estaba convencida de que todo iba a salir bien y que tu estabas bien, no se porque pero así me sentía. Estaba contenta porque pronto íbamos a tenerte en los brazos.
Al rato de estar tumbada las contracciones empezaron a hacerse menos intensas y más espaciadas. Me habían preguntado ya si quería ponerme la epidural y había dicho que de momento no quería, que me encontraba bien. Lola llegó y miro la gráfica del monitor y me dijo que me iba a hacer una "no se que" (no recuerdo el nombre técnico), lo que resultó ser es que iba a romperme la bolsa. La verdad es que cuando me di cuenta de que era lo que me iba a hacer me dio un poco de miedo y me retorcí intentando evitarlo, pero no dio tiempo de mucho, fue rápido y por lo menos no me dolió.
A partir de ahí las contracciones se hicieron más intensas, más seguidas y sobre todo cada vez más dolorosas. La verdad es que ya a partir de esos momentos todo está un poco borroso, no se cuanto tiempo pasó, llegó un momento en que me puse a pedir que me pusieran la epidural porque el dolor era muy intenso y casi no me dejaba descansar, fue entonces cuando al decirme que iba a tardar un poco le grite al padrino: "Chema, ve por el anestesista y te lo traes ahora mismo" y el pobre me miró con ojos de como le digo yo a esta loca que eso no es posible... pero no dijo nada y como es más bueno que un pan salió a ver que podía hacer. Creo que en esos momentos estaba de 7 cms, pero no estoy segura. Recuerdo que los peores momentos los pasé echa un ovillo en la cama, retorciéndome. En el lado derecho estaba siempre tu padre, cogiéndome la mano y tocándome la cara y el pelo, intentando animarme y a la izquierda se iban turnando Chema y la tita Irene, que iban también saliendo de vez en cuando a dar novedades.
Cuando me avisaron para la epidural, fue un alivio. Fui con la tita Irene, y aunque las contracciones eran ya muy fuertes sólo pensaba en que cuanto antes me la pusieran mejor y en no moverme para que tardaran poco. Sorprendentemente, aguantaba las contracciones mejor en posición vertical, aunque me temblaba todo. Pensaba que no se tardaba tanto en poner la epidural pero se hecha un ratillo, también me pusieron una vía en la mano. La anestesia tardó un rato en hacerme efecto pero poco a poco deje de sentir las contracciones, al menos el dolor. Fue entonces cuando vinieron a reconocerme de nuevo, una enfermera, que me dijo que estabas aun un poco alto, que empujara cuando notara que venían las contracciones. Estuve empujando durante unas 6 o 7 contracciones y volvió la enfermera y nos dijo que nos íbamos para paritorio. Entonces si me puse un poco nerviosa, ya quedaba poco. Papá tenía que salirse y esperar a que lo llamaran pero la tita estuvo conmigo todo el tiempo y creo que Chema también.
El paritorio era una sala amplia, con un potro super moderno que parecía una atracción de feria, quise subirme yo sola al potro y me fallaron las piernas un poco por la epidural, pero no pasó nada. Había varias personas por allí, enfermeras, Lola llegó terminándose el yogur de la cena por el camino y al momento llegó el que me presentaron como el matrón más guapo del hospital.
Lola se colocó frente a mi y me pidió que empujara cuando notara la contracción. La primera vez que lo hice la tita Irene se asomó un poco y se le escapó un "uhiiiii" que delató que tu cabecita ya estaba allí. Salió corriendo en busca de papá y yo pensé, hasta que papá no este aquí no vuelvo a empujar. Entonces empecé a decir, que no le va a dar tiempo, que no le da tiempo, pero en menos de 2 minutos ya estaban allí los dos conmigo. Papá se colocó a mi izquierda . Chema también estaba allí pero se mantuvo en un segundo plano, estuvo a mi derecha pero más alejado.
Cuando ya estaba papá colocado a mi lado y me vino la siguiente contracción empuje con la certeza de que ibas a nacer en ese momento y así fue. Fue muy rápido, al segundo siguiente te pusieron en mis brazos y no podía creerlo.
No podía dejar de decir, mi niño, mi niño... papá estaba emocionado con lágrimas en los ojos y muy nervioso . Yo estaba como en una nube, como si no me estuviera pasando a mi, en shock. Lloraba pero estaba también eufórica, nerviosa, desconcertada. Te cogió el matrón y te llevó a una mesita al lado para aspirarte y limpiarte. Tu llorabas fuerte. Después te pesaron, o vi como te cortaron el cordón ni cuando, ni recuerdo si te vistieron, creo que si, que te pusieron un pañal y algo de ropa y te devolvieron a mi envuelto en una sabana. Creo que cuando me volviste yo ya estaba en una cama. Antes de eso, mientras estaban haciéndote cosas, me estuvieron cosiendo, pero yo no noté nada con la epidural, además ya sólo tenia sentidos para ti. Nos llevaron a una habitación donde había muchas camas, cada una con una mama con su bebe. Papá ya no podía estar con nosotros así que salió a contar como había ido todo a todos los que esperaban fuera, que eran muchos. Allí te pusieron las vacunas y te revisaron
, cuando el pediatra terminó te llevó de nuevo a la cama conmigo, yo había estado viendote todo el tiempo. El pediatra me preguntó si quería darte el pecho y le dije que si, entonces me animó a que te lo diera en esos momentos. Cuando te acerqué a tu tetita te enganchaste a ella perfectamente desde el primer segundo y mamaste con mucha fuerza más de media hora sin soltarte. Era una sensación muy bonita, tenerte prendido al pecho, tan lleno de vida y con tantas ganas. Cuando te soltaste abriste un poco los ojos y fue cuando te vi que con los ojos abiertos eras igualito a tu padre, y me emocioné mucho, me dió mucha alegria que te parecieras a él, eras tan precioso. Chema estaba con nosotros en esos momentos y nos reimos un rato viendo que eras un minicurri.
, cuando el pediatra terminó te llevó de nuevo a la cama conmigo, yo había estado viendote todo el tiempo. El pediatra me preguntó si quería darte el pecho y le dije que si, entonces me animó a que te lo diera en esos momentos. Cuando te acerqué a tu tetita te enganchaste a ella perfectamente desde el primer segundo y mamaste con mucha fuerza más de media hora sin soltarte. Era una sensación muy bonita, tenerte prendido al pecho, tan lleno de vida y con tantas ganas. Cuando te soltaste abriste un poco los ojos y fue cuando te vi que con los ojos abiertos eras igualito a tu padre, y me emocioné mucho, me dió mucha alegria que te parecieras a él, eras tan precioso. Chema estaba con nosotros en esos momentos y nos reimos un rato viendo que eras un minicurri. Tardamos bastante en subir a planta porque me maree un poco y me pusieron un bote de suero y hasta que no se terminó no nos pudimos ir a la habitación. La tita Irene ya estaba nerviosa porque había mas de 30 personas esperando para verte y como ya me encontraba bien le dijo un montón de veces a la enfermera que me dejara subir ya. Cuando por fin salimos estaban todos esperándonos y eso que eran más de las 2 de la madrugada, estaban los abuelos, los titos, algunos primos, la madrina, estaban todos. Esperaron más de 4 horas desde que naciste para poder verte la carita 3 minutos.
Papá ya se vino con nosotros a la habitación y pasamos la noche entera mirándote, sin poder dejar de sonreir, estabamos en una nube, ya habias llegado y todo estaba más que bien. Eras precioso. Eras nuestro regalo.



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